Thursday, December 18, 2008

Secretos eróticos del mercado sirio

A la vuelta del concurrido mercado central en la Vieja Damasco, un vendedor llamado Mahmoud me introduce a una rara especialidad siria: los calzones musicales.
Las prendas están a la disposición en una variedad de formas y colores y tocan breves melodías -u otros sonidos como timbres telefónicos- todos hechos por pequeños aparatos electrónicos escondidos en los forros.

La ropa interior melódica no es el única artículo a la venta en la "Tienda Fatin de Ropa para Damas en la Casa", donde Mahmoud orgullosamente muestra sus productos.

Mahmoud vende unas pantaletas que tienen luces intermitentes, otras que brillan en la oscuridad, y combinaciones de sostenes y calzones que tienen la forma de unas manos bien cuidadas de mujer rodeando la entrepierna y los senos de quien viste la prenda.

A un precio un poco más alto hay sostenes y calzones a control remoto, diseñados para abrirse y caer al piso con un aplauso o la presión de un botón.

Bienvenidos al mundo de la lencería siria, un mundo lleno de borlas, plumas y cierres y sostenes que se abren como cortinas.

Existe toda una calle situada cerca del histórico mercado Hamadiyeh Souk que vende este tipo de ropa -completamente manufacturada en Siria y con algunos ejemplos que podrían ruborizar hasta Madonna- todas mostrando una atrevida creatividad y un agudo sentido del humor.

Choque cultural

Desde hace tiempo parte de la ropa íntima más atrevida ha formado parte de los souks sirios, aunque muchos turistas no se han dado cuenta de los calzones sin entrepierna o los trajes de camarera francesa, presentes entre los más tradicionales juegos de backgammon y los textiles.

Es parte de una tradición siria derivada de la entrega a las novias de ropa interior exótica por parte de amigas, tías y primas para ponerle más sabor a la noche de bodas, la luna de miel y los días posteriores.

Con un brillo en sus ojos Mahmoud, quien apenas dejó la escuela, dice que "algunas damas siguen regresado hasta entrados los 30".

Ahora dos mujeres árabes radicadas en Londres, Rana Salam y Malu Halasa, decidieron enfocarse en esta poco conocida especialidad y publicaron un nuevo libro llamado "La Vida Secreta de la Lencería Siria".

"Me solían decir en la escuela de arte que mirara dentro de mi propia cultura. Así que lo hice y me llevé una gran sorpresa", me dijo la diseñadora gráfica Salam en el lanzamiento del libro el mes pasado.

"El propósito del libro es ir más allá de la política, de romper estereotipos y celebrar la sexualidad y el placer en el Medio Oriente. Llámenlo 'kitsch' o lo que sea, pero creo que estos atuendos son magníficos, espontáneos, arte puro".

A la vista en la fiesta de lanzamiento están algunas de los más elaborados (aunque silenciosos) diseños, enmarcados en la pared como obras de arte, incluyendo el bikini "de mano".

"Toma lo tuyo Jean Paul Gaultier", dice ella apuntando a otra prenda en exhibición. Se trata de un sostén brillante rojo de alambre con rosas blancas sobre la zona de los pezones y cubierto con mariposas de plástico.

Satisfacción garantizada

Lo que puede ser un nuevo descubrimiento para las personas de afuera es que las buenas costumbres sexuales islámicas no incluyen sólo ponerle velos a las mujeres, segregar a los sexos opuestos y la austeridad.

Por el contrario el sexo está ahí para ser disfrutado al máximo por los musulmanes -mientras se trate de que sean musulmanes casados- y hay numerosas exhortaciones a la importancia de los juegos preliminares, la excitación y la satisfacción de la pareja.

De hecho, si un esposo fracasa en lograr la satisfacción sexual de su esposa -o viceversa- se considera que se trata de un motivo de divorcio bajo la ley islámica.

En Damasco le hice una llamada a uno de los fabricantes de lencería más establecidos de Siria, Alí Nasser, en su reducido taller en el barrio de Sheikh Saad.

Estoy sorprendido de lo rápido que un sostén rojo de seda y una tanga se hacen en su vieja máquina de coser. Su ojo experto y sus habilidosas manos están afilados por 30 años de experiencia en el negocio.

Una boa de plumas rojas -de pollo importadas de China- cortadas y pegadas sobre la seda, una lona para la próxima etapa, aves de juguetes y flores falsas y, por supuesto, aparatos electrónicos de música escondidos.

En otros contextos culturales, esto podría ser visto como una guarida de impudicia y vicio pero Nasser -un musulmán devoto- insiste en que se trata de un servicio público y religioso.

"Nuestro trabajo está todo hecho para encender los deseos de un esposo por su esposa para que no mire a otro lados. Es algo bueno y no hay nada malo con eso", dice.

"No hay vergüenza en la religión", agrega, mientras otra brillante tanga minúscula sale de su máquina de coser.

Fuente: BBC Mundo.com

0 comentarios:

Blog Archive

RAM-MA-THA

  © Blogger template Newspaper III

Back to TOP