Wednesday, January 14, 2009

Las parias de Marruecos

Noha, la bebé de Khadija, está a punto de cumplir su primer año de nacida y es la alegría de su mamá.

Pero en un Marruecos profundamente religioso y conservador, Noha es igualmente el mayor problema de Khadija.

Noha nació fuera del matrimonio, lo cual es de muy difícil aceptación para la sociedad marroquí.

"Yo salía con su padre y él me prometió matrimonio", dice Khadija.

"Sin embargo, cuando quedé embarazada se desentendió de mí", agrega.

Khadija, cuyo rostro hermoso esboza con frecuencia una sonrisa lenta pero sincera, fue rechazada igualmente por su familia.

Ella vino a Casablanca para dar a luz, y fue aquí que conoció a la Asociación de Solidaridad Femenina.

Asistencia

Esta organización no gubernamental le encontró un lugar donde vivir, un cuarto pequeño y amueblado simplemente, con pocos adornos, no lejos de un centro dirigido por la asociación.

En ese centro, Khadija aprende a preparar unos dulces que los marroquíes tienen en gran estima.

Las mujeres allí aprenden a cocinar, hacer repostería o coser.

Sus productos se ponen a la venta. Incluso la asociación tiene un restaurante.

Igualmente, la asociación posee una guardería para permitir que las madres salgan a trabajar.

Tras permanecer bajo el amparo del centro durante tres años, las mujeres lo abandonan pero se van armadas de nuevas destrezas que les permiten ganarse la vida y mantener a sus hijos.

El centro se debe a la labor desempeñada durante toda su vida por Aicha Ech Chana, una mujer voluntariosa que deplora el modo en que la sociedad marroquí trata a las madres solteras.

Aicha cita al Corán para mostrar por qué las madres no deben ser rechazadas incluso si son solteras, y desborda energía cuando analiza las convenciones sociales que rechazan a las mujeres que ella protege.

"Incluso los intelectuales rechazan la idea de una madre soltera", manifiesta.

"Ellos sostienen la idea de la adopción. Pero nadie es mejor que la madre biológica", dice.

"Ahora las madres solteras tienen más conocimientos de sus derechos; saben que el padre debe aceptar la paternidad. Pero hacer que él contraiga matrimonio es otro tema", explica.

Problema creciente

La antropóloga Jamila Bargach es una experta en esa problemática.

"Las madres solteras son generalmente consideradas parias", explica. "Son vistas como una afrenta a la familia, al barrio, a la ciudad".

Aunque no se dispone de estadísticas, se estima que la mayoría de las madres solteras son rechazadas por sus familias independientemente del sector social del que provengan.

Se trata de un problema creciente en la medida en que los jóvenes marroquíes imitan el comportamiento sexual del -en opinión del Marruecos conservador- Occidente decadente.

Como Bargach hace notar, la condición de madre soltera es una experiencia muy difícil tanto para las mujeres como para sus hijos.

"A ellas les toma mucho tiempo perdonarse por lo que han hecho, y establecer una relación sana con sus hijos", asegura.

"Los hijos están ahí para recordarles que han hecho algo que causó el rechazo familiar, por lo cual la situación es extremadamente difícil", agrega.

Jamila Bargach coincide con Aicha Ech Chana en que es necesario que los hombres asuman una mayor responsabilidad por los hijos que concibieron fuera del matrimonio, y se han hecho algunos intentos para conseguir ese propósito en el terreno legal.

Por lo pronto, gracias en parte a los esfuerzos de la Asociación de Solidaridad Femenina, Khadija es una de las afortunadas que ha sido readmitida en el seno de su familia.

Pero la mayoría de las madres solteras tienen que criar a sus hijos solas en las más difíciles de las circunstancias.

Fuente: BBC Mundo.com

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